1 TESALONICENSES 4:13-18

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Era el deseo de Pablo que los creyentes en Tesalónica no desconocieran lo referente a quienes han muerto en Cristo. Tal incertidumbre o ignorancia resulta en el mismo tipo de tristeza que sufren aquellos que viven sin la esperanza en las promesas de Dios en Cristo Jesús.

Sin duda, el uso de la palabra “dormir” (κοιμωμένων) implica que la persona ha de despertar, por lo que desde ya podemos inferir que el tema de la resurrección está a la vista. Esta es la misma manera en que en el Antiguo Testamento (AT) se hace referencia a Moisés cuando se dice que fue “dormir con sus padres” en Deuteronomio 31:16, describiendo su muerte. De igual manera sucede con David, de quien se dice que al cumplirse sus días reposaría con sus padres (2 Samuel 7:12) al momento de Dios establecer Su pacto con él.

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La certeza de la resurrección para vida está vinculada a la realidad de la muerte y resurrección de Cristo. Y es tal, que el apóstol Pablo tiernamente hace referencia a los que han muerto como los que durmieron.

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PERO SÍ HAY UN RAPTO